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Cosas que los porteños ya no hacen....o las hacen pensando $$$

¿A dónde iremos a parar? era una frase que muchas veces escuchamos de chicos....

La famosa frase...." ¿A dónde iremos a parar?" era repetida varias veces por nuestras abuelas y abuelos cuando había una crisis económica, y los argentinos, desde que tengo memoria, vivimos en crisis.

Cómo que se nos hizo "crónica" la crisis, es decir, por más que quieras cortarla siempre se vive en un estado semejante.

Dicen que cada crisis trae oportunidades, lo cierto es que cada vez somos más y lamentablemente esto de las oportunidades parece ser solo una esperanza que nunca llega.

Los pizzeros de distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires han comenzado a blanquear que en el costo de la pizza están trasladados otros costos: "En la pizza se incluyen gastos de alquileres y servicios" y por eso, una grande de muzzarella puede llegar a costar hasta 400 pesos.

Igual que sucede desde hace décadas en la factura de luz, no solo estamos pagando la luz, sino que dentro de la boleta hay impuestos provinciales, nacionales y municipales, de ahi que la luz aumentó tanto en los últimos meses. La luz aumentó....pero de la luz están prendido todos.

Un reciente estudio de precios comparados reveló los aumentos que sufrieron los precios de la pizza, el café, el pan y las facturas en 12 barrios porteños.

En ese panorama, el centro de la Ciudad es la zona con precios más altos: $ 350 es el valor promedio al que se vende la pizza al mostrador o para llevar en el barrio de San Nicolás, donde este producto es estrella.

En algunos barrios, se vende entre $ 400 y $ 500.

En el otro extremo, el más amigable al bolsillo de los porteños, se ubicó Boedo.

Sin embargo, el local con la pizza de muzzarella más cara se encuentra en Caballito. Una verdadera fortuna.

Javier Labaké, de la Asociación de Propietarios de Pizzas y Empanadas (APPYCE) sostuvo que "La pizza apunta a un público más laburante y permite salir a comer incluso en épocas de crisis. Con una sola pueden comer tres personas. Por eso no subió tanto",

Si la comparamos con otros rituales porteños tiene razón. No subió tanto, y todavía se vuelve accesible para seguir pidiendo "marche una grande de muzza".

El pan es otro de los productos que consumen a diario los porteños y subió de manera increíble. El kilo trepó a $ 80 / 100 en promedio, un 24% más que el año pasado, lo que lo colocó por debajo del índice medido oficialmente por el Gobierno porteño.

Con todo, hubo panaderías muy por encima de ese precio: la más cara del relevamiento se ubica en Parque Patricios, y tiene el kilo a más de $ 100


Si hablamos de las facturas, estas no se quedan atrás. Antes era "dale, pone una más", ahora esto nos puede desestabilizar las compras. "Dale, sacá una más" es lo que se empezó a escuchar en las mismas panaderías.

El valor medio de la docena de facturas en la Ciudad es de $ 240, un 36% más que el año pasado, índice superior a la inflación. Los barrios donde más cuestan son Boedo y Parque Patricios, seguidos de cerca por Recoleta y Palermo .

Lo que menos subió es el café.

El café, ese ritual porteño que se mantiene década a década, fue lo que menos aumentó entre los cuatro productos que más consumimos los porteños (pizza, pan, facturas y café).

Y es cierto, a lo largo de la Capital Federal te podés tomar un cafecito por $ 50, lo que comparado con otros productos sigue siendo accesible.

Habrá entonces que seguir tomándose un cafe, mientras se pueda.

¿A dónde iremos a parar?